El Norte es distinto, pero la Casa es la misma!
Tal vez mis palabras no lleguen a tus oídos,
ni mis pasos logren hoy acortar la distancia,
pero desde mi orilla celebro tu vuelta al sol,
aunque el destino nos dibuje rutas extrañas.
Pasarán las décadas y seguiremos creciendo,
buscando nortes que nos lleven lejos,
pero me consuela saber que, a pesar del tiempo,
no nos perdemos... solo mutamos frente al espejo.
Nuestra amistad no se mide en los minutos
de aquellas llamadas que el día a día se llevó;
se mide en las huellas que dejaste en mi alma,
un rastro bendito que nada ni nadie borró.
Me duele tu ausencia, no voy a negarlo,
pero este lazo es tan real y es tan sincero,
que mi corazón no necesita de un público
para latir por ti este cariño eterno.
Y si el tiempo decide cruzarnos de nuevo,
no tendré miedo de volver a empezar de cero,
porque después de todo lo que compartimos,
contigo siempre me sentí en casa primero.
a: ym

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