The Echo of Our Story


Siete meses han pasado, como un reloj que se detuvo en la tarde, y aunque el silencio se ha vuelto costumbre, mi cariño por ti no sabe de pausas ni de olvidos.

No importa cuánto espacio dicte el calendario, ni cuántas palabras se quedaron suspendidas; en el mapa de mis afectos, tu nombre sigue intacto, como un refugio al que siempre se quiere volver.

Te escribo desde este rincón del tiempo, donde la ausencia no ha logrado borrar tu risa, porque hay amistades que no se miden en días, sino en la huella que dejan cuando no están.

Siete lunas de distancia no han cambiado nada: sigo siendo quien celebra tus pasos desde lejos, quien guarda tus secretos como tesoros antiguos, y quien te espera, con el alma abierta, cuando el silencio decida, por fin, romperse.

Comentarios